Viaje al corazón de la Puna Catamarqueña.
Autores: Axel Cristian Kiberl y Rosalía Allegri.
"Es lindo mi Antofagasta, aunque ud. no me lo crea"
(Extracto de “Mi Antofagasta”, autor desconocido).
Una noche fría, una ansiedad enorme, un sueño que pronto se cumpliría, el de viajar al corazón de
El viaje nos transporta desde la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca por la Ruta Nacional 38 hasta un paraje denominado La Cébila donde cruza a la Ruta Nacional 60. La geografía del lugar obliga al viajero tomar la ruta hacia el sur, merced a los cordones serranos que impiden un camino más corto. Ya en la Provincia de La Rioja pasamos por Aimogasta en donde Gendarmería nos haría parar para un control de los bolsos. Siguiendo por Ruta 60 empalmamos con la mítica Ruta Nacional 40, en dirección noreste, que nos lleva rápidamente a las localidades de Londres y a Belén.
Allí debimos transbordar el cómodo micro por un Mercedes Benz 1114 que nos llevaría por maravillosos paisajes las próximas ocho horas, entre valles, cuestas, vados de correntosos ríos crecidos por las lluvias, dunas de arena gigantescas y finalmente maravillosas montañas de colores que por momentos dejaban ver la caída del sol y por momentos lo ocultaba.
Así fue nuestro viaje a Antofagasta de la Sierra desde las 6:15 hasta las 23:00 para cubrir tan solo poco menos de seiscientos kilómetros.
A nuestra llegada tuvo que sumarse la búsqueda de un alojamiento que por suerte fue rápidamente resuelto, alojándonos en la casa de Doña Pascuala Vázquez.
Luego de semejante odisea, Roslie y yo, nos dedicamos a descansar esperando un nuevo día que vendrá ya en el lugar que tanto soñamos.
Por la mañana, ya recuperados de nuestro viaje y sin haber presentado el más mínimo malestar de altura, nos dedicamos a realizar nuestra primera excursión y combinar las próximas con otras personas allí alojadas.
Pascuala nos presentó su hermano, Crisanto, quien nos ha llevado a conocer las cercanías de Antofagasta de la Sierra: las lagunas de Antofagasta y la Alumbrera. A la vera de estas lagunas, con la escoria de viejos volcanes, se han construido en la antigüedad antigales, hoy en ruinas. En el paseo por estas fortalezas uno puede imaginar como han vivido estos antiguos pueblos cuya presencia nos remonta a ocho mil años de o más. Allí es fácil poder encontrar puntas de flechas realizadas con obsidiana o con rocas de origen basáltico. Resulta curioso que el paso del tiempo haya conservado en forma tan perfecta todo, por eso es menester recomendar al viajero, dejar todo como está, para que las generaciones futuras lo sigan disfrutando.
A la salida del antigal las llamas se nos acercaban amigablemente y nos miraban curiosas, sus cintas coloradas colocadas en sus orejas anunciaban que tienen dueño. Ellas pastaban allí, nosotros simplemente las contemplamos y las dejamos en paz.
Nuestra excursión continuó en una zona de petroglifos y pinturas rupestres denominadas Peñas Coloradas. La presencia de estos dibujos en las paredes de montañas confirma una vez más la presencia ancestral en la zona de poblaciones que se asentaban a la vera un río Punilla que permite algo de vida entre tanta aridez.
Por la tarde conocimos al resto de las personas con las que conviviríamos los próximos cinco días: Juan Pablo y Luciano de Bahía Blanca, Mario, Mónica y sus hijos Fabio y Mauricio de Capital, Esther y Micaela también de Capital, Claudio y Carlos de Catamarca y José de Salta, Yanina y la dueña de la casa, Doña Pascuala. Con ellos, hemos vivido los mejores momentos de nuestras vacaciones durante ese lejano enero del 2006.
También en esa misma tarde recorrimos el pueblo, visitamos el museo del hombre que atesora momias encontradas en la zona cuyo estado de conservación es casi perfecto debido a la sequedad del clima de altura.
Al atardecer, subimos al cerro del pueblo, que en lo alto tiene una cruz y que brinda una vista impagable y unos colores que se reflejan en la montaña de una manera increíble, un atardecer mágico que marca la pronta llegada de un viento frío que hace descender la temperatura en cuestión de pocos minutos.
La noche, plagada de estrellas, hace que le parezca a uno que las fuera a tocar dada la cercanía con que se las ve.
El frío puneño, siempre presente, obliga a comer un locro bien caliente en casa de Cirila, otra hermana de Pascuala y Crisanto.
Al día siguiente, desde muy temprano, Axel decidió levantarse a poder retratar el amanecer de un sol que asoma entre dos colosos volcanes que custodian el pueblo. Luego de ello, junto a Roslie, Valeria, Mario, Mónica, Fabio y Mauricio nos dispusimos a tomar un té de un yuyo anti apunamiento denominado pupusa, de mejor efecto que la coca, mate y unas ricas tostadas con dulce que las manos de Pascuala nos iba sirviendo para afrontar el día de hoy que nos depositaría en una excursión con Crisanto al Volcán Galán y el Salar del Hombre Muerto pasando previamente por el poblado de El Peñón, visitando
Primero llegamos a la localidad de El Peñón, sesenta y cinco kilómetros
Siguiendo el camino, subiendo y bajando sucesivamente, nos encontramos con el labio sur del volcán Galán, que posee el cráter más grande del mundo, de unos cuarenta y cinco kilómetros de diámetro. Antes de emprender la bajada por un desnivel de más de setenta metros decidimos sacarnos unas fotos, allí se puede decir que escuchamos el silencio, solo quebrantado por el rugir de un frío viento a más de
Ya dentro del cráter del volcán nos sorprendería la belleza atrayente de esta salvaje soledad, de vicuñas, zorros grises, flamencos rosados, suris y una laguna de un verde perfecto denominada Laguna Diamante.
Los embates de la altura comenzaron a hacerse sentir, en especial a los hombres, pero con los cuidados correspondientes pudieron ser superados en algunos casos rápidamente.
Siguiendo el viaje nos cruzamos con dos tumbas que dan origen al nombre del Salar del Hombre Muerto, cuyos colores mezclan
Seguimos camino y nos encontramos a la Escuela N° 167, donde desde Septiembre a Mayo cuatro chicos estudian allí. Un abnegado maestro que lucha a brazo partido diariamente para que “su” escuelita no sea cerrada. Ellos nos recibieron, compartieron junto a nosotros su merienda, su humildad, sus vivencias. La emoción nos embargó y allí quedó una bandera Argentina nueva que reemplazó a su vieja y deshilachada banderita. Quien sabe, la inclemencia del clima, seguramente la habrá hecho deshilachar otra vez. Allí pudimos sentir en nuestra propia piel la cara de otra Argentina que no siempre vemos y que muchos desgraciadamente niegan.
Seguimos viaje a la antigua mina de oro,
La noche finalmente nos regaló un cúmulo de anécdotas que compartimos en grupo con los demás.
Al día siguiente nos fuimos con Adrián Fabián al Salar de Antofalla, si la anterior excursión nos estremeció, esta aún más.
Tras trepar las montañas y pasar por unas vegas muy coloridas, llegamos al mirador del salar ubicado a
Bajamos por la cuesta hasta para cruzar el salar de este a oeste y alcanzar el pueblito de Antofalla, de 45 habitantes, cuya calle principal se llama Soledad. Nunca un nombre tan perfecto para describirlo todo.
Luego seguimos hasta unas lagunas denominadas Ojos de Campo, en el medio del salar, una de ellas presentaba agua de un increíble color rojo.
El Salar de Antofalla, se combina a su alrededor con dos cordones montañosos de increíble colorido, las Sierras de Calalaste al este y la de Antofalla al oeste, pero esto debemos sumarle que la áridez contrasta con zonas ampliamente verdes, una de ellas es la Vega Las Botijuelas donde vive su único habitante, Simón Morales. Por último, en la Vega Las Quinuas, podemos apreciar como el hombre puede ser capaz de transformar un medio hostil en un oasis: allí viven, solos, Doña Catalina Ramos y Don Antonio Alancay.
Así es Antofagasta de la Sierra, un pueblo con gente humilde, sencilla y de gran corazón, un pueblo donde el sol siempre está presente, donde el silencio se escucha, donde el paisaje siempre depara una sorpresa, donde el hombre gana la calidad de ser insignificante ante tanta magnificencia, un viaje a las entrañas de la Puna, de lo misterioso, de lo maravilloso, de lo único.
Lindo y emotivo relato de esa hermosa zona de nuestro país.
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